Vamos a ser claros: yo entiendo que las personas piensan diferente y no me gusta estar presionando en asuntos ideológicos cuando se supone que la gente quiere un entretenimiento (alejarse de la política, de los problemas, del trabajo, del mundo real). La obra creativa nos pone en ciertas situaciones donde no sabemos qué enfoque tomar, porque entendemos las críticas que nos pueden hacer y las aspiraciones de ciertas personas.
Mi objetivo era que simplemente alguien pueda sentarse y leer, o jugar un juego, o ver imágenes. Nada más. No intentaba instalarles una ideología ni nada. Aún así, me di cuenta de que yo era susceptible de ser criticado a la mínima referencia (incluso si no intento realmente ir contra un político ni busco promover una ideología, sólo con decir lo que pienso ya sería suficiente para etiquetarme de algo).
Por más que quisiera exponer distintas formas de pensar, hay un límite a lo que puedo dejar vivir en mi obra. Es inevitable que ciertas conductas serán rechazadas. Y por esa alineación, aún con toda la amplitud que permita, todavía hay gente que no estaría de acuerdo. Digamos, hay personas que no aceptan que el mundo es para todos, que rechazan la solidaridad y la atacan con excusas disfrazadas de motivos. Para simplificar, no quieren un mundo igual para todos y mucho menos ayudar. Se sienten muy confiados de su posición y prefieren que el que está mal siga mal y que no se le ayude, que la sociedad mire hacia otro lado. Ellos lo justificarán diciendo que cada uno tiene que hacerse cargo de su situación. El problema es que yo soy consciente de que solo no se puede y que la sociedad influye mucho en cómo nos va (no es como si uno pudiera progresar con el resto en contra; todo lo contrario: cuanto más cooperen con uno, mejor a uno le va, y ése es todo el secreto de los mega ricos).
Es difícil para mí el planteo de que yo no deba estar en contra de ciertas cosas, porque toca la raíz de lo que es ético: yo no creo que el sistema sea justo y por lo tanto mirar para otro lado empeora la injusticia, ya que no hay ningún atenuante. Y los que dicen que los atenuadores son malos, la realidad es que ellos hacen menos por tener una economía justa. Si alguien es malo por no resolverlo y el que dice que el otro es malo aumenta más todavía la injusticia, ¿'qué es él? ¿el Diablo? Por eso, mi opinión de tales personas es que ellos están bien y no les molesta si a los demás los parte un rayo. Quieren permiso pars “dejarlos en la lona”, para que se jodan, que los que la pasan mal se las arreglen solos. Ésa es la sociedad que quieren. Pero son tan hipócritas que no lo dicen. Fingen que los otros no hacían nada al mismo tiempo que se proponen recortar todo lo que los otros hacían para resolver la injusticia (lo que de por sí era poco y no alcanzaba, pero ellos ni eso quieren hacer).
Me di cuenta de que no se me puede pedir una neutralidad cuando al final pienso de una manera. No existe esa posición desde afuera: uno se para en cierta postura que tiene sentido para sí mismo. Y entonces, si son tan exagerados y tóxicos, incluso mi intención de no involucrar la política al final no les va a alcanzar. En todo van a ver lo que les molesta, excepto que directamente les repita todo lo que piensan ellos.
Y así decidí que más bien prefiero tener una coherencia general que una neutralidad que no siento.

